Grabar audiolibros o narraciones largas

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Dicen que la narración de audiolibros es de largo, el género más complicado para locutores y actores de doblaje, porque aparte de enfrentarse a largas jornadas de grabación y no disponer de referencias visuales, requiere un adiestramiento especial que no es fácil de conseguir.
El programa clásico de grabación de audiolibros se llama Plextalk Recording Software (PRS). Es gratuito y se creó hace más de 20 años ya, también se puede descargar por internet.

Es un archivo ejecutable muy sencillo de instalar. Son 7 u 8 comandos básicos para grabar audiolibros en el formato que deseemos. También nos sirve perfectamente para grabar otro tipo de géneros como documentales, cursos de e-learning, spots o centralitas telefónicas.

Este programa permite la narración continua y detecta automáticamente varios tipos de pausas cuya duración se puede configurar. Va guardando cada espacio de audio entre pausas en un archivo por separado que luego se puede guardar en uno sólo si lo queremos editar un poco en nuestro habitual programa de edición como Adobe Audition o Soundforge. Merece la pena detenerse en él porque nos puede hacer ahorrar mucho tiempo a la hora de grabar y editar…. Y ahorrar en tiempo también es ahorrar en costes y disgustos.

La máxima calidad del audio no es tan importante como para otros formatos, pero nunca debemos descuidar esto, y tenemos que procurar que nuestro texto y ambiente sean agradables y envolventes, y no algo indescifrable y dañino para el sensible oído de los lectores de este interesante y complejo formato.

Las normas básicas para empezar a grabar audiolibros son bastante sencillas, pero no tan fáciles de conseguir a la hora de obtener resultados satisfactorios. Hay locutores que ni siquiera se plantean grabar audiolibros. Veamos por qué.

Cómo enfrentarnos a una narración larga

Planificar las jornadas de trabajo y pensar que nuestra voz tiene que mantenerse en un estado óptimo en los próximos días, con lo cual tendremos que cuidarla, y cuidar el ambiente en el que vamos a estar sin darnos palizas que nos impidan rendir al día siguiente.

Hacer un pequeño calentamiento previo de cuerpo y voz antes de comenzar. Nunca estar más de media hora seguida con descansos de 5 ó 10 minutos, hidratando con agua la garganta. Cantar un par de canciones que nos sepamos durante 10 minutos nos ayudará mucho para poner nuestro aparato fonador a punto, aparte de los clásicos ejercicios de calentamiento para locutores y cantantes.

Llevar un ritmo de lectura muy anticipada, pausado, natural, relajado, y en un tono bastante neutro y continuo, respetando al máximo la puntuación del texto. Porque tenemos que ser lo más fieles posible al ritmo y la cadencia que quiso darle el autor del texto en el momento de concebirlo. Y haremos pequeñas pausas regulares en las comas, y más largas tras los puntos y seguido y puntos y aparte, procurando que duren siempre lo mismo. Un ejercicio muy bueno antes de lanzarse a la piscina, es leer unos párrafos respirando siempre después de cada pausa, y aprender a controlar nuestra respiración.

Por lo tanto el ritmo debe ser muy continuo y envolvente, tirando a lento sin perder dinamismo. Por lo que también es recomendable cambiarlo un poco de vez en cuando para romper la monotonía y crear diferentes ambientes.

Ser muy consientes en todo momento que no tenemos que interpretar demasiado como se hace en teatro o doblaje, y que cuando intervienen varios personajes en un diálogo, con que le demos a cada uno, sea mujer u hombre, un grado de tonalidad que los diferencie es más que suficiente ¿Te imaginas una obra de teatro de 20 horas?

Respirar profundo por la nariz y la boca entreabierta para no hacer ruido después de las comas y puntos, procurando mandar al diafragma el máximo de aire en cada inspiración, nos ahorrará tediosas horas de edición. Hay que deglutir (tragar y salivar) al menos una vez por cada párrafo largo o página.

Tener al menos tres registros diferentes de tu voz (grave, medio y agudo) y aplicar a cada personaje que intervenga en los diálogos (la parte más complicada). Alargar algunas vocales o alguna eme o ene para cambiar ritmo y tono y perder así la monotonía en las narraciones largas. La eme y la ene son las únicas consonantes que son susceptibles para jugar “un poco” con ellas, prácticamente prohibido hacerlo con las eses, las erres, o las jotas.

Mucha suerte a los que queráis intentarlo y os agradecería que contaráis vuestra experiencia.

Posted on 24 mayo, 2015 in Audiolibros, Grabación, Mi home studio

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Responses (6)

  1. […] a un volumen constante y no hacer demasiados aspavientos en las partes dialogadas. Ya he escrito algo sobre […]

  2. […] en las locuciones de audiolibros, donde debemos respetar escrupulosamente la puntuación, podemos hacer pausas casi en cualquier […]

  3. […] grabaciones,  sobre todo si afrontas sesiones muy largas. A este respecto, te recomiendo que leas éste maravilloso artículo de mi querido compañero y amigo, Luis Alberto Casado, gran profesional de la voz, en el que te dará unos magníficos consejos para hacer grabaciones […]

  4. […] Hay que interpretar sin interpretar. ¿Qué?, no, ¡no me he vuelto loco!. Como dice mi amigo Luis Alberto Casado en su post, “Ser muy conscientes en todo momento que no tenemos que interp…Debemos de contar lo que sucede, y máxime en un género como el libro que nos ocupa. Te dejo con un […]

  5. Martha Gallo Gomez
    20 agosto, 2017 at 6:04 pm · Responder

    Hola,
    Me gusta mucho leer y quiero hacer audiolibros para obtener ingresos adicionales.

    • Imagen de perfil de Luis Alberto Casado Iglesias
      Luis Alberto Casado Iglesias
      16 septiembre, 2017 at 8:06 pm · Responder

      Hay que intentar contactar con productoras y estudios para ello y ofrecer buena calidad. Ojo porque son de largo el género más complicado en el mundo del voiceover. Gracias por comentar.

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